Articulo por Akira, voluntaria de PWS.
Tegucigalpa, Honduras
Desde que nací, he llamado hogar a Tegucigalpa, la capital central de Honduras, y es lamentable presenciar cómo los niveles de contaminación aumentan día tras día. Cada mañana, contemplar la ciudad envuelta en una bruma devastadora nos sumerge en una sensación de pesadez y malestar. Es momento de actuar para preservar no solo nuestra ciudad, si no todo el medio ambiente que nos rodea.
La bruma contaminante que envuelve nuestra ciudad tiene múltiples causas, entre las cuales se destaca el aumento de la población, que conlleva a una mayor congestión del tráfico vehicular y un incremento en el consumo de productos. Este crecimiento exponencial también se traduce en una acumulación más significativa de basura, aguas residuales y aumento de emisiones de humo y, por ende, la huella de carbono, intensificando el impacto negativo en el medio ambiente, contribuyendo así a empeorar la calidad del aire que respiramos y el entorno que habitamos. Otro factor importante, y en el que quiero hacer énfasis en este artículo, es en el aumento significativo de incendios forestales, que son una causa importante de contaminación atmosférica, ya que liberan grandes cantidades de partículas finas contaminantes, gases tóxicos y carbono, lo que intensifica aún más el impacto negativo en el medio ambiente y la salud humana, aparte también de destruir toda esa biodiversidad. Es crucial abordar esta problemática de manera integral para salvaguardar la salud de nuestra comunidad y el equilibrio del medio ambiente.

En Honduras, alrededor de 161,184 hectáreas de bosques y vegetación han sido afectadas por los incendios forestales en lo que va del 2024, se han registrado entre el 01 de enero y el 26 de abril 2,038 incendios forestales, informó el Instituto de Conservación Forestal (ICF).
Cada año, el país centroamericano pierde entre 50,000 y 60,000 hectáreas debido a la tala ilegal y los incendios, en su mayoría provocados por actividades humanas. Las altas temperaturas de este año, junto con la quema de tierras para la agricultura y la acción criminal, destacan como las principales causas de los incendios forestales.
Actualmente, Tegucigalpa esta entre las tres ciudades con peor calidad de aire en el mundo, junto con Delhi, India y Chiang Mai, Tailandia. Se han reportado múltiples incendios desde el sur de México hasta el norte de Nicaragua, y la mayor concentración de humo de todos estos incendios lastimosamente se ha situado en nuestra capital central.
La situación es alarmante, estamos en la espera de vientos o lluvias que puedan llevarse la contaminación. Aun no se prevé lluvia en las próximas semanas y es la única solución para disipar de forma mas acelerada lo que está ocurriendo. Además, pronto se acercará la nube de polvo del Sahara, sumándose a los problemas. Por lo tanto, es crucial tomar medidas urgentes y que todxs contribuyamos para salvar a nuestra madre tierra, que nos ha brindado todo.


Nos encontramos rodeadxs de un entorno perjudicial para nuestra salud y el medio ambiente. Al educar sobre la importancia de prácticas forestales sostenibles y medidas de prevención, no solo mitigamos el riesgo de incendios, sino que también cultivamos un profundo respeto por la naturaleza y la necesidad de preservarla para que las generaciones futuras puedan disfrutar de estas maravillas naturales y del aire limpio que proporcionan y así contrarrestar los efectos devastadores de la contaminación y de la destrucción de nuestra madre tierra.

En resumen, la prevención de incendios forestales es una responsabilidad compartida que requiere acciones concretas. Entre las medidas más importantes se encuentran: educar sobre el uso responsable del fuego, promover la limpieza y mantenimiento de áreas forestales, implementar normativas de seguridad contra incendios, y fomentar la denuncia de actividades sospechosas. Para concientizar a la sociedad sobre la importancia de estas medidas, es fundamental llevar a cabo campañas educativas en escuelas, comunidades y medios de comunicación. Además, es crucial involucrar a la sociedad civil, organizaciones ambientales y autoridades locales en programas de sensibilización y capacitación sobre la prevención de incendios forestales. Juntxs, podemos proteger nuestros bosques y garantizar un futuro sostenible para nosotrxs y para las generaciones venideras.