Artículo de Geneviève, acompañante internacional de Derechos Humanos de Peace Watch Switzerland en Honduras.
Tegucigalpa, Hondruas
La confianza social es, en general, baja en Honduras, debido a los elevados niveles de violencia, corrupción y la debilidad de las instituciones. Si bien existe cierta confianza interpersonal, la desconfianza social en el Gobierno nacional, la policía y el sistema judicial sigue siendo alta. Además, la injusticia, la impunidad y la marginación de los grupos vulnerables, juntos a los elevados niveles de pobreza, han dado lugar a una «cultura del miedo» y a una ciudadanía silenciada. Por lo tanto, se necesitaría una firme voluntad política y acciones colectivas por parte de los socios para el desarrollo a fin de mejorar la confianza social en Honduras.
La confianza social es la creencia generalizada, a menudo inconsciente, de que la mayoría de las personas de una sociedad son honestas, justas y fiables, y que respetan las normas y los valores compartidos. Representa un «acto de fe» que va más allá de los conocidos personales, fomenta la cooperación, reduce los riesgos de las transacciones y respalda la gobernanza democrática y la vitalidad económica de una nación. Más concretamente, la confianza social contribuye a la:
- Cohesión social: une a las comunidades, promoviendo la cooperación, la ayuda mutua y el comportamiento prosocial.
- Democrática: altos niveles de confianza social están estrechamente vinculados a una gobernanza eficaz, la participación ciudadana y la legitimidad institucional.
- Eficiencia económica: reduce la necesidad de una supervisión constante, la aplicación de la ley en las transacciones, lo que favorece una actividad económica más fluida. La confianza social contribuye a la eficiencia económica.
- Resiliencia: permite a las sociedades gestionar mejor la incertidumbre y el riesgo en la vida cotidiana.
En Honduras, la confianza social es relativamente alta en las comunidades muy unidas; sin embargo, existe una gran desconfianza institucional impulsada por la violencia normalizada, el miedo al Estado y la corrupción endémica. Más concretamente, las causas fundamentales de la desconfianza social en Honduras son en resumen las siguientes:
Violencia y delincuencia
- Altas tasas de delincuencia: Honduras tiene una de las tasas de homicidios más altas del mundo, impulsada por la violencia de las bandas, el crimen organizado y el tráfico de drogas. Este entorno de inseguridad puede erosionar la confianza tanto en los vecinos como en las instituciones públicas.
- Corrupción y debilidad del Estado de derecho: La confianza en las fuerzas del orden y el poder judicial suele ser baja debido a la corrupción y a la falta de eficacia a la hora de combatir la delincuencia. Muchas personas sienten que los delincuentes no rinden cuentas, lo que genera frustración y desilusión.
Inestabilidad política
- Corrupción e ineficiencia: La corrupción política es un problema de larga data en Honduras, donde a menudo se acusa a políticos y funcionarios públicos de malversar fondos públicos o de incurrir en prácticas poco éticas. Esto contribuye a la falta de confianza en las instituciones públicas, incluidos el Gobierno y la policía.
- Entorno político tras el golpe de Estado: El golpe de Estado de 2009, que derrocó al entonces presidente Manuel Zelaya, creó una importante división política en el país. Este acontecimiento dejó profundas secuelas y polarizó aún más a la población, lo que ha obstaculizado los esfuerzos por construir una identidad nacional unificada y la confianza entre las diferentes facciones políticas.
Desigualdad económica
- Pobreza: Una parte significativa de la población vive en la pobreza, especialmente en las zonas rurales. La desigualdad económica genera desconfianza, ya que las personas sienten que el sistema no les beneficia. Esto contribuye a las divisiones sociales y a una falta generalizada de confianza en el futuro.
- Falta de acceso a la educación y la asistencia sanitaria: Las desigualdades en el acceso a los servicios básicos pueden agravar las divisiones sociales y reducir la confianza social. Cuando las personas se ven excluidas de las oportunidades o no se satisfacen sus necesidades básicas, la confianza en las instituciones y en los demás ciudadanos tiende a disminuir.
Contexto cultural e histórico
- Fragmentación social: Honduras tiene una historia de división de clases y exclusión, con los indígenas y las poblaciones afrodescendientes, que a menudo se enfrentan a la discriminación y la marginación. Además, la falta de voluntad a enfrentarse al pasado y reconocer las violaciones de los derechos humanos y apoyar las iniciativas locales destinadas a promover la verdad, la justicia y la reconciliación contribuye a la desconfianza.
- Redes comunitarias: En las zonas rurales, donde las instituciones formales pueden resultar menos accesibles o fiables, la confianza social puede ser a veces más sólida dentro de las comunidades locales. Las personas pueden recurrir a la familia y a redes muy unidas en busca de apoyo, en lugar de a las instituciones estatales.
Migración y fuga de cerebros
- Migración: Debido a los retos mencionados anteriormente, muchas personas, especialmente los jóvenes, han emigrado a otros países, principalmente a Estados Unidos, en busca de mejores oportunidades. Esta migración puede debilitar aún más la confianza social, ya que muchas personas pueden sentirse desconectadas del país o perder la fe en la capacidad del sistema para mejorar.
Por lo tanto, los esfuerzos para fomentar la confianza social en Honduras deberían centrarse en abordar estas causas fundamentales, mediante:
- Mejora de la seguridad: una mayor aplicación de la ley y una reforma judicial para combatir la delincuencia y la corrupción.
- Creación de instituciones transparentes: el fortalecimiento de las instituciones gubernamentales y la garantía de que sean transparentes, rindan cuentas y atiendan las necesidades de todos los ciudadanos.
- Promoción de la igualdad social: abordar la desigualdad económica y garantizar que todos los ciudadanos, independientemente de su origen, tengan acceso a las oportunidades.
- Fomentar el diálogo: Alentar el diálogo entre los diferentes grupos políticos y sociales para sanar las divisiones y promover la unidad nacional.
En conclusión, fomentar la confianza social en Honduras es un reto, pero no insuperable. Abordar los problemas sistémicos de la violencia y la impunidad, la corrupción y la desigualdad podría contribuir a construir gradualmente una sociedad más cohesionada y en la que reine la confianza. Sin embargo, esto implicaría acciones colectivas, una visión a largo plazo y el compromiso de todos los socios para el desarrollo de Honduras, pero, ante todo, una firme voluntad política.
Foto: Arte grafiti en las calles de Tegucigalpa, Honduras. COSUDE/Thomas Jenatsch