La lucha por el agua y la vida en Guajiquiro

De Guido Eguigure, director del proyecto ACO-H y representante de Peace Watch Switzerland en Honduras. Tegucigalpa, principios de junio 2021

Quien viaja por primera vez a Guajiquiro, municipio Lenca del departamento de La Paz se queda impresionado, al menos, por tres cosas: la belleza de sus verdes y exuberantes montañas que casi besan el cielo a más de dos mil doscientos metros sobre el nivel del mar; la amabilidad de su gente; y, su plena convicción de luchar en defensa de su territorio, que intereses de políticos corruptos les quieren arrebatar. La primera visita es sin duda, amor a primera vista. Guajiquiro es uno de los lugares mas hermosos del país.

En los municipios de Guajiquiro, Santa Ana y Opatoro nacen varios ríos que alimentan los municipios de abajo en La Paz, como San Juan y Aguanqueterique. El río Goascorán que desemboca en el Golfo de Fonseca también nace en este territorio. Solo en Pazguare hay once nacimientos de agua. Si a esto agregamos la enorme biodiversidad que poseen estas montañas, es fácil entender el apego del pueblo Lenca por su territorio y la ambición de quienes quieren apropiárselo ilegalmente.

El modelo económico que se ha venido implementando en las últimas décadas y profundizado desde el golpe de estado en Honduras, ha comprometido enormes porciones del territorio nacional para los proyectos extractivistas, implementados por las élites del país en sociedad con corporaciones transnacionales y con el apoyo estatal que ha facilitado un marco jurídico e institucional extremadamente bondadoso y flexible para estos. Al contrario, ese mismo estado se ha vuelto inquisitorio y extremadamente violento contra su propia población que reclama el derecho a su autodeterminación, a la consulta previa libre e informada y al derecho a decidir su propia vía de desarrollo.

Los tiempos actuales en Honduras son tiempos de implementación de las ZEDE[1], proyecto ilegal, por el que la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia fue despedida ilegalmente el 12 de diciembre del dos mil doce. Este proyecto pretende vender porciones del país a inversionistas extranjeros y nacionales, para establecer ahí una especie de paraíso fiscal con estructura de gobierno, legislación, instituciones, ordenamiento jurídico y órganos de seguridad y justicia, independientes del estado. Violando la Constitución de la República, la legislación nacional, algunos tratados y convenciones y pasando encima de toda lógica, el gobierno despótico continúa llevando adelante su ambición con total cinismo.  

En este contexto trágico, la Plataforma Ambientalista Lenca Autóctona de Guajiquiro, mejor conocida como PALAGUA, aglutina a personas del pueblo Lenca conscientes del peligro que se cierne sobre su pueblo, cuando políticos ambiciosos quieren apropiarse de sus montañas y ríos. PALAGUA integra un amplio abanico en su membresía en más de cuarenta y cuatro comunidades. Desde jovencitas y jovencitos que no llegan a la mayoría de edad, hasta hombres y mujeres que pasan fácilmente los ochenta. Entre esta membresía, que trasciende a una militancia de vida y por la vida, no hay diferencias. Cada persona dice estar dispuesta a todo por la defensa de su territorio, pues están convencidos que garantiza su vida, su cultura y su dignidad humana.

La lucha por sus derechos tiene en la cárcel a Víctor Vásquez y a Santos Vigil, destacados dirigentes Lencas de La Paz, a quienes se les ha aplicado de forma arbitraria la nueva figura penal de “desplazamiento forzado”, a todas luces, violatoria de las más elementales normas del derecho y del derecho a defender derechos consignados en declaraciones, tratados y convenciones internacionales de derechos humanos. La Consulta Previa, Libre e Informada del Convenio 169 de la OIT, firmada y ratificada por el estado hondureño, a la que tiene derecho el pueblo Lenca de Guajiquiro se ha convertido en papel mojado, porque los poderes y sus interese se imponen a sangre y fuego.

La lucha del pueblo Lenca, de PALAGUA es desigual, pues se enfrenta a los designios de elites económicas poderosas aliadas con el poder estatal. En las audiencias judiciales es muy fácil constatar la colusión de los intereses del capital con las del estado dejando en completa indefensión a los pueblos que resisten con sus organizaciones representativas.

Pese a todo, PALAGUA resiste y lucha. El pueblo Lenca alza su voz en defensa de sus derechos ancestrales. Y con Berta dicen “estamos alerta y dispuestxs a todo”.


[1] ZEDE: Zona de empleo y desarrollo económico.

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